Los best sellers

El suplemento cultural de La Nación, ADN Cultura, cada vez me cae peor. Por un lado, se vuelven insoportables los comentarios gráficos (algo bien distinto al humor gráfico: ni siquiera hay un intento de ocurrencia / gracia) del sensible Liniers. Y la otra vez había un artículo de media página de Vicente Battista donde hablaba envenenado sobre la última novela de Dan Brown. No tan ensañado con el autor como con sus lectores.

No entendía tanta indignación hasta que vi, en la página siguiente, el libro al que hacía referencia en la cima del ranking de ventas.

No es la primera vez con Battista. Hace unos años, en el Malba, en la presentación de una antología de un taller al que yo asistía, también hizo su descargo contra Dan Brown. En esa ocasión, a modo de comentario irónico (“o si no, pueden ir a leer El código Da Vinci”), muy celebrado por el público. Varios años después, el tipo sigue escribiendo best sellers, y Vicente Battista se sigue enojando.

Parece ser una cosa bastante terrible, esto de escribir best sellers. Seguro Vicente Battista no es el único, pero al menos algunos colegas entienden que esa crítica ya es un cliché, y se la evitan. Hace tiempo que se discute el tema, y un poco empezó a aburrir.

En lo personal, me llama la atención que con el cine no pasa lo mismo. Hay películas pasatistas y otras para pensar. Pero nadie se queja de que en los canales de cable pasen “Mi novia Polly” mucho más que “La chica del puente”. Es como si hubiese un consenso: cada tanto, se puede ver una película de mierda. O está bien que este cine tenga su público. Pero si el mismo público lee a John Grisham, está todo mal.

Tampoco pasa en la música. O tal vez sí pasa, pero son comentarios de minorías amargadas, algo snob, y nadie le da mucha importancia. Nunca saldría en un suplemento “joven” de un matutino. En el mundillo literario, es al revés: el juicio despectivo parece ser la norma.

Así que, según parece, el problema está en el soporte. Entre líneas se lee que el cine en definitiva está hecho para las masas, y los libros para escasos lectores. Por eso, si los escasos lectores leen best sellers, todo está perdido.

A lo que voy es… toda crítica debería ser, al menos en parte, constructiva. Puede estar también, en el medio, cada tanto, el comentario cínico injustificado. Pero algo se tiene que rescatar. Si vas a escribir sobre algo con lo que no adherís en absoluto, donde no hay nada que pueda ser considerado, ya no es una crítica. Es una forma de posicionarse. Como escribir un graffiti. Pero menos genuino.

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~ por nacho en diciembre 2, 2009.

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