El onironauta

 

 

Desde hace un tiempo, digamos unos siete años, que tengo un temita con los sueños. Y  hasta ayer pensaba que sólo me afectaba a mí. Se trata de un tipo de sueño, muy recurrente, en el cual me doy cuenta de que estoy dormido y soñando, intento despertar y no puedo, o despierto y compruebo que sigo en el sueño, y entonces, resignado, me pongo a flotar por el cuarto, abro la ventana y salgo a sobrevolar la zona, hasta que al fin despierto.

 

Ayer me enteré, por un libro ¡apasionante! del que hablaré en su momento (y que trata sobre física de partículas, o sea que el tema del sueño lo mencionan muy al pasar, no me acuerdo a cuento de qué), decía que me enteré de que esto que me pasa, que yo tenía por una experiencia paranormal, le pasa a mucha gente, y recibe el nombre de “sueño lúcido”. Entonces, ya con el nombre, sólo tuve que wikipediar un poco, y también descubrí  que eso que tanto me molesta en el sueño, la necesidad de despertarme y comprobar que lo hago, pero que sigo en el sueño, es un fenómeno conocido como “falso despertar”. Y lo que hago para comprobar que sigo soñando (flotar), es una técnica llamada “test de realidad”. Parece que todo esto tiene algún fundamento científico, y la que más estudió el tema es una tal Celia Green (por falta de tiempo no ahondé demasiado en los fundamentos científicos).

 

En el artículo plantean esto del sueño lúcido como una experiencia muy agradable, ya que uno controla el sueño y puede hacer lo que quiere. Para mí no es tan así: yo controlo el sueño, vuelo y desafío a la gravedad y esas cosas, pero no todo sale acorde a mis expectativas. Algo así como lo que decía Borges en un texto, no recuerdo bien, donde decía que era consciente de que soñaba, y trataba de crear un tigre pero le salía un gato, algo así.

 

Ahora viene la parte interesante. Resulta que los que tenemos este tipo de sueños somos onironautas (nombre que me resulta muy sugestivo, casi tan bueno como ser un eternauta; un escalón abajo, digamos). Hasta hay gente que tiene técnicas para provocarse estos sueños y así poder viajar en ellos (personalmente, recomiendo estar muy cansado; o emborracharse y dormir siesta al día siguiente). Mientras leía esto temía que en cualquier momento lo relacionaran con el inconsciente, el contenido latente y manifiesto, y otros conceptos del psicoanálisis, pero por suerte en el artículo se mantienen al margen. Los onironautas también tienen una página; leí un rato en busca de algo interesante, pero me pareció que se van para el lado del New Age… y todavía soy muy joven para creer en esas cosas.

 

Si ustedes tienen sueños normales, es decir que son gente regular que para viajar tiene que tomarse un bondi o valerse de sus pies, y les da un poco de bronquita esto de no tener sueños lúcidos, yo les digo que los envidio: ser onironauta es más un escarmiento que una bendición, es algo así como la piedra de Sísifo de los soñadores.

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~ por nacho en julio 29, 2008.

Una respuesta to “El onironauta”

  1. Yo que no soy tan joven como usted, me voy a ir para el lado del NewAge..a ver si puedo controlar mis sueños de una vez por todas.
    Y espero pronto su opinion sobre la nueva ley de Radio Difusion. Para enterarme de como andan las cosas con la barcelona no me basta

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