La patria que no miramos

Cafayate, Salta. Enero 2008. Cansado de sánguches de lomo a caballo y empanadas a $6 la docena (cuyo sabor y relación precio-calidad tal vez sean motivos suficientes para volver al Norte), y movido por un fuerte patriotismo gastronómico, digo: “Hoy, noche de comidas autóctonas”. Cabrito y locro. En la foto se distingue el mondongo, las legumbres, y otros ingredientes que no volveré a probar. Aquella noche, el deseo de agradar (al mozo, a las costumbres) me llevó a intentar un par de bocados. Tal vez la única mancha en un viaje épico.

Feliz día de la independencia.

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~ por nacho en julio 9, 2008.

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